lunes, 13 de octubre de 2014

VAS A VOLVER A BRILLAR

Hay veces en las que todo parece oscuridad. Sin atenuantes.

Hay veces en las que, de un momento a otro, el mundo se pone patas para arriba y el peso de lo que esta encima de la cabeza y del alma se torna insoportable.

Hay veces en las que no hay frase, ni abrazo, ni distracción alguna, que logre llenar el espacio de lo ausente, que es vacío, doloroso e inmenso.

Pero incluso ahí, o justamente ahí, en esos momentos, es cuando los abrazos son imprescindibles aunque aparenten no curar. Y una canción, como dice Palo, puede ser un abrazo.

Y cuando una canción es un abrazo, se abandona cualquier pretensión de originalidad.

Vas a volver a brillar.
Eso. Un abrazo.

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VAS A VOLVER A BRILLAR

Estas buscando
la canción
que muestre
lo que no ves
una salida
acaso
un espejismo
en este
mundo al revés.

Si aquellos
sueños de fulgor
hoy
son un hueco
no más
quedan destellos
en medio
de este abismo
aunque
aún
no sepas mirar.

No te amputes
el corazón
lo que perdiste
quizás
sera
la estrella y la luz
y entre tus brazos
sera
un mundo de abrazos
vas a volver a brillar
vas a volver a brillar.

No todo
tiene una razón
no todo es justo
y lo ves
cada segundo
es un río
de ausencias
que vuelve
y vuelve
a nacer.

Pero
en las noches
que vendrán
sabrás algo
que yo se
nada se muere
nada se desvanece
todo esta
siempre
en tu piel.

No te amputes
el corazón
lo que perdiste
quizás
sera
la estrella y la luz
y entre tus brazos
sera
un mundo de abrazos
vas a volver a brillar
vas a volver a brillar.

Vas a volver a brillar.

https://soundcloud.com/user421913760/vas-a-volver-a-brillar

viernes, 10 de octubre de 2014

NEGRO EL ONCE

Entrando a Capital desde el oeste, vaya paradoja, nos adentramos en un viaje de ida. 

Entrando por el oeste, nos descubrimos al borde de un tajo, el-más-largo-del-mundo, que corta a la mitad el territorio cuya primer frontera es el viejo fuerte de la Plaza Miserere, frente a la cual se escribió la prehistoria del rock vernáculo, y que entierra sus raíces recorriendo estaciones pobladas de músicas varias, de agites y obreros que si viviera votarían por Perón, de naves de fibra y Viejos Matias.  

Entrando por el oeste, nos adentramos en el cosmopolitismo "realmente existente" de la ciudad puerto, que mal que les pese a los nostálgicos tangueros, no es un cosmopolitismo de lo occidental y lo europeo, de franceses y polacos. No. Nuestro cosmopolitismo hoy es un cosmopolitismo periférico, tercermundista, de judío y boliviano, de turco y de peruano, de ucraniano y senegalés. Y es hermoso así, de esa manera menos pretenciosa. 

Entrar por el oeste, es entrar a un "aleph" desangelado en el que se mezclan la biblia y el calefón de ese capitalismo informal en el que se transformo el capitalismo de las mayorías, sin facturas ni marcas verdaderas, casi de subasta, con legalidades dudosas y sin servicios a su nombre. 

Entrar por el oeste, por último, es entrar en ese pequeño territorio en el que se produjeron las mayores tragedias de nuestras ultimas décadas, donde viven los fantasmas que nos despertaron de diversas siestas como colectivo social, y que aun claman justicia. 

Hay un viejo tango que se llama "El Once". Por eso, para bautizar esta baladita rockera que salió de una, caminando por estas calles, tuvimos que elegir un nombre que puede llegar a sonar más timbero, y que, de paso, homenajea de manera indirecta a alguno de mis antepasados.  

NEGRO EL ONCE

Al centro 
de este centro
crisol 
de periferia
atiborrado
de mantas y manteros
de sueños de llegar
de dioses desterrados
en su altar
segunda mano

La puerta 
del oeste
a todos los agites
que soñamos
hoy cueste lo que cueste
tu estación se abrirá
a los desesperados
de esperar
desamparados

Estamos atrapados
en este laberinto
al borde de este abismo
donde todo sucede
Miramos 
este aleph
este espejismo
Vagamos 
estas calles
donde todo es lo mismo

La cuna 
de los héroes
que en el baño de un bar 
te dieron vida
Canción incandescente
su voz alumbrará
por siempre una salida
en lo fugaz
de la semilla

La tumba
de fantasmas
de todas las tragedias
que lloramos
Revancha de las almas
que un día llegara
mas tarde o mas temprano
como luz
en nuestras manos

Estamos atrapados
en este laberinto
al borde de este abismo
donde todo se mueve
Miramos 
este aleph
este espejismo
Vagamos 
estas calles
donde nada es lo mismo

miércoles, 8 de octubre de 2014

CARTA DE PERON ANTE LA MUERTE DEL CHE

8 de Octubre de 1967. 
Cae asesinado el "Che" en Bolivia. 
El mismo día, Perón cumplía 72 años.

Con esta inolvidable carta, el General rinde homenaje a uno de los maximos exponentes de la lucha por la liberación en nuestro continente.

Compañeros:

Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable pérdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. Quienes hemos abrazado este ideal, nos sentimos hermanados con todos aquellos que, en cualquier lugar del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la injusticia, la miseria y la explotación. Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión enfrentan la voracidad insaciable del imperialismo, que con la complicidad de las oligarquías apátridas apuntaladas por militares títeres del Pentágono mantienen a los pueblos oprimidos.

Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto “Che” Guevara.
Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazó, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir.

He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo que fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿qué edad tenía entonces?  Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Yrigoyen. Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía. 

Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos. ¡Vaya si el “Che” los enmendó!
En 1954, cuando en Guatemala lucha en defensa del gobierno popular de Jacobo Arbenz ante la prepotente intervención armada de los yanquis, yo personalmente di instrucciones a la cancillería para que le solucionaran la difícil situación que se le planteaba a ese valiente joven argentino; y fue así como salió hacia México.

Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina.

No faltarán quienes pretendan empalidecer su figura: el imperialismo, temeroso del enorme prestigio que ya había ganado en las masas populares; otros, los que no viven las realidades de nuestros pueblos sojuzgados. Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino, solapadamente, está en campaña de desprestigio. No nos debe sorprender, ya que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional. Siempre ha estado en contra de los movimientos nacionales y populares. De eso podemos dar fe los peronistas.

La hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en Latinoamérica son un hecho irreversible. El actual equilibrio será roto porque es infantil pensar que se pueden superar sin revolución las resistencias de las oligarquías y de los monopolios inversionistas del imperialismo.

Las revoluciones socialistas se tienen que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre sí todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre sí los usufructuarios del privilegio. La mayoría de los gobiernos de América Latina no van a resolver los problemas nacionales sencillamente porque no responden a los intereses nacionales. Ante esto, no creo que las expresiones revolucionarias verbales basten. Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución. Y esta tarea, la deben llevar adelante quienes se sientan capaces. La lucha será dura, pero el triunfo definitivo será de los pueblos.

Ellos tendrán la fuerza material circunstancialmente superior a las nuestras, pero nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que nos da la convicción en la justicia de la causa que abrazamos y la razón histórica que nos asiste.

El peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al Comandante Ernesto “Che” Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica.

Juan Domingo Perón
Madrid, 24 de octubre de 1967





jueves, 2 de octubre de 2014

VOS DECLARASTE LA GUERRA

Tal vez pueda sonar anacrónico, o parezca falto de toda corrección política, el citar a Frantz Fannon hoy y aquí.

El problema es que algunos de sus análisis respecto de la sociedad colonial, desigual, fragmentada, son tan equiparables con ciertos aspectos de la vida en nuestras ciudades devastadas por años de exlusión y opresión, que es imposible soslayarlo.

Lean si no, y verán que cambiando unas pocas palabras, el análisis es aplicable a cosas que vemos cotidianamente.

"La mirada que el colonizado lanza sobre la ciudad del colono es una mirada de lujuria, una mirada de deseo. Sueños de posesión. Todos los modos de posesión: sentarse a la mesa del colono, acostarse en la cama del colono, si es posible con su mujer. El colonizado es un envidioso. El colono no lo ignora cuando, sorprendiendo su mirada a la deriva, comprueba amargamente, pero siempre alerta: ´Quieren ocupar nuestro lugar´. Es verdad, no hay colonizado que no sueñe cuando menos una vez al día en instalarse en el lugar del colono."

Después, si quieren, se puede seguir hablando de "inseguridad", de penas, de castigos, etc.

Eso sí, sepamos que en tanto las reglas sigan siendo que se construye un deseo al que pocos acceden, mientras el mecanismo sea que muchos miran y envidian aquello que unos privilegiados disfrutan, no habrá solución, por más canas y patrulleros que metan en las calles.

Ya lo dijo el Indio: "Violencia es mentir".

Hablando un poco de todo eso, de manera menos brillante, va la letra de este tema recién compuesto, y que es el último que entrará en el disco que se está cocinando. Los versos están escritos como si fuera una milonga. Pero va a ser rocanrol.

Alguno dirá que es una letra con cierto tufillo pesimista. Puede ser. En todo caso, es descarnada, e intenta escapar a las conceptualizaciones pretendidamente románticas de cierta falsa progresía que sueña con sujetos sociales que no existen. Y los pinta con colores pasteles.


VOS DECLARASTE LA GUERRA

Soy el que vino a este mundo
con una marca en la frente
casi ni me llaman gente
vivo girando
sin rumbo
entre putas
vagabundos
y las sobras que nos dejan
los que escribieron las reglas
de lo que esta permitido.
Soy el que sufre el castigo
y no puede apelar la pena.

Soy el que no tiene nombre
ni presente
ni futuro
el que no sueña
ni pudo
conquistar un horizonte
Soy un pibe
soy un hombre
que se arrastra en la miseria
soy el que limpia tu mierda
y construye tus caminos.
Soy el que mueve los hilos
de esta máquina perversa.

Soy el que en el espejismo
de las cosas
nada tiene
y que en el siglo que viene
va a seguir en este abismo
Soy el que te da lo mismo
si estoy vivo
si estoy muerto
soy el que en este desierto
siempre paga las derrotas.
Soy el que muere sin botas
y puebla los cementerios

Soy el que viene jugado
desde lejos en la cuna
el que se esconde en la bruma
y te ataca de costado
ese que está condenado
a pudrirse en esta celda
Soy el que banca esta feria
y me querés arrodillado.
Vos declaraste la guerra
y ahora estás acobardado.

Vos declaraste la guerra
y ahora estás acobardado.

Vos declaraste la guerra.

lunes, 15 de septiembre de 2014

LA FLOR DE LA CIUDAD

Parece que la inspiración anda rondando con más asiduidad ultimamente. O quizás sea, en realidad, que cuando uno se impone las tareas metódicamente y con regularidad, el esfuerzo da sus frutos. La cuestión es que salió nuevo tema, apenas a unos pocos días del anterior.

Podría intentar ponerme en intelectual y profundo, y decir que lo que sigue habla de la construcción del deseo insaciable en la sociedad de consumo, de la mecánica histérica del capitalismo tardío, o de la violencia que engendra la perpetua insatisfacción de las propias necesidades que genera.

Pero no. Es la historia de una piba. De una piba de barrio que anda por el centro y ve los carteles, las vidrieras, las propagandas. Y que un día se cansa. Y decide tomar lo que siente que le corresponde. Y que venga la que venga. Nada más simple que eso.

Para terminar, y jugando al autor de fábulas con moraleja, no exageremos con eso de los cuentos de hadas y las películas de princesas que terminan siempre bien. 

Va a ser otro intento de rocanrol. En Sol menor, para más detalles.
Un abrazo para Ivo.


LA FLOR DE LA CIUDAD


Eso 
que esta en los carteles
cubriendo el gris
con todos sus pinceles
Eso
que tanto te nombra
mostrándose en la luz
sueño sin sombras
No es más
que lo que no tendrás jamás
Mirás
tan solo por mirar

Eso 
que tanto te excita
fingiendo amor
vendiendo su sonrisa
Eso
que te vuelve loca
no es para vos
se mira y no se toca
No es más
que tu deseo vano y cruel
Soñás 
y no podés tener

Hoy
vas a disfrazarte
de princesa
no hay dolor
ya no hay tristeza
todo es vuelo y libertad
Hoy
vas a conquistar
escaparates 
las carencias 
que te laten 
no te duelen nunca más 
Hoy vas a ser
al menos por un rato
la flor
la flor de la ciudad 

Eso
que vive tu vida
sin ser real
ni ser todo mentira
Eso 
que muere en tus ojos
dejándote el sabor
de los despojos
No es mas
que un juego en el que no jugas
Llorás 
No dejás de llorar

Hoy
vas a disfrazarte
de princesa
no hay dolor
ya no hay tristeza
todo es vuelo y libertad
Hoy
vas a conquistar
escaparates 
las carencias 
que te laten 
no te duelen nunca más 
Hoy vas a ser
al menos por un rato
la flor
la flor de la ciudad 

Hoy 
vas a reventar tantas vidrieras
desterrar tantas miserias
como puedas desterrar
Hoy 
vas a convertirte en pesadilla
guerrillera 
y fugitiva
de los dueños del lugar
Hoy 
vas a repartirte entre la gente
terminar con lo pendiente
y ser la flor de la ciudad
Hoy 
vas a caminar entre las llamas
y no importa si mañana
ya no hay luz 
al despertar

lunes, 8 de septiembre de 2014

PÁLIDA LUZ

Esto necesariamente iba a pasar. 
Guitarra nueva, medio farabutera, y uno en seguida se cree un rockero. 

Como buen rockero entonces, hay que componer un rocanrol en la guitarra. 
Y aunque uno sea un cuarentón, nunca es tarde para empezar.

Acorde con la etapa de la vida del que lo piensa, el protagonista de ocasión no tiene rostro, nombre, ni apellido. 

O tal vez, si. 
Muchos quizás. 
Es el Derrotado. 
El Quebrado.  
El Vencido.  


Pero no ese "vencido" que pide a gritos lugar en el caballo del Quijote, para regodearse en su derrota y concebir todas las melancolías.  

No, este es el vencido que sin darse cuenta vende su alma al enemigo, y funda su derrota en la que creyó su victoria. Este es el vencido que se convirtió en aquello a lo que alguna vez aborreció y que, cuando quiso darse cuenta, ya era tarde.
    
"Todos tenemos uno", diría un amigo. 

Todos conocemos un quebrado. 
Muchos de nosotros, incluso, damos pelea cotidianamente con uñas y dientes para no ser devorados por esos seductores fantasmas, y para no conventirnos en zombis de ese lado oscuro al que juramos combatir. 

Cuando lo logramos, seguimos siendo nosotros mismos. 
Cuando no, la mirada se inunda con la pálida luz de esa derrota tramposa, a la que algunos tontos o perversos llamarían "éxito".  


PALIDA LUZ 

Como una rebelión de palabras 
sin saber
esta canción es tu castigo
Triste revolución del pasado 
sin querer
vas silenciando los testigos
imaginarios de tu voz
asesinando todo

Solo en tu soledad
cuando nadie puede ver
te enamorás de tu enemigo
Temes la libertad
el futuro 

y el saber
que sólo sos sueños perdidos
en la ruleta del dolor
adormecido y loco

¿Alguien alguna vez

un segundo pudo ver
sin detener el tiempo
y descubrió en tus ojos
la pálida luz
la pálida luz
la pálida luz de tu mirar?

¿Alguien te concedió
su sonrisa alguna vez
sin provocar el miedo
sin encender tan solo
la pálida luz
la pálida luz
la pálida luz de tu mirar?

Cometas de neón
serpentinas de placer
anestesiaron tus sentidos 
Dioses de cotillón
candelabros de papel
y un corazón que fue vendido
en el mercado del amor
donde dejaste el fuego

Gris y desolación
el palacio que fue ayer
solo paredes 
y el vacío
rifaste tu ilusión
en las mesas de un café 
te disfrazaste de mendigo
y andas rogando lo que sea 
arrodillado y triste 

¿Alguien alguna vez
un instante pudo ser
sin derrotar el viento
y descubrió en tus ojos
la pálida luz
la pálida luz
la pálida luz de tu mirar?

Alguien te regaló
su caricia alguna vez
sin derretir el hielo
sin encender tan solo
la pálida luz
la pálida luz
la pálida luz de tu mirar?

jueves, 4 de septiembre de 2014

LA QUIMERA DE LA LONGEVIDAD O LA UTOPÍA DE LA TRASCENDENCIA. (Filosofía barata en chancletas)

Recuerdo hace unos años, en ocasión de la enfermedad de una persona mayor que no parecía tener intención "de pelearla", y de la consternación que esa supuesta "desidia por la propia vida" generaba en sus seres queridos, haber reflexionado por primera vez, para mis adentros, respecto de este imperativo de vivir, de mantener la existencia biológica, sin importar demasiado ni el cómo ni el para qué. 

Esta etapa de la civilización en la que vivimos, hipersecularizada en casi todos sus aspectos, paradójicamente, sacraliza la vida como un fin en sí mismo, más allá de felicidades y desdichas, de placeres y sufrimientos, de futuros imaginados o pasados añorados. Y nos impone una especie de exageración grotesca del existencialismo, que -en el fondo- se vuelve ridículamente antiexistencialista. 

Escuchamos todo el tiempo: 
Hay que dejar de fumar para vivir más años. 
Hay que comer sano para vivir más años.
Hay que evitar los excesos para vivir más años.
Hay que esquivar las emociones fuertes para vivir más años.

Pero... cuál es el límite?
Cuáles son los placeres, las emociones, las intensidades, los riesgos, que estamos dispuestos a resignar en pos de alargar nuestra existencia en el mundo, sin que la misma pierda sentido?
O en todo caso, quién, además de nosotros mismos, de cada uno de nosotros mismos, está en condiciones de decidir respecto del cómo y del cuánto de nuestro paso por la vida?

Cuenta mi viejo que a su abuelo, un gallego viudo de gustos picantes, el médico una vez le dijo que para vivir varios años más, tenía que "dejar las minas, el tabaco, el alcohol, y cuidarse en las comidas". La respuesta del viejo fue de antología. Le dijo al Doctor "me gustaría que Usted me explique para qué querría yo vivir más años si no puedo fumar, coger, chupar, ni comer como me gusta".  Muchos se escandalizarían ante semejante respuesta. 

Otros podrán argumentar, seguramente con razón, que hay muchas otras razones por las cuales querer vivir, más allá de esos "placeres mundanos" a los que aludía mi bisabuelo. Lo que es indiscutible, es que el gallego estaba en todo su derecho de elegir cuáles eran sus razones para vivir o para no hacerlo.

Hoy a propósito de la larga e inducida agonía de Cerati, leí un artículo de un médico que -desde otra perspectiva mucho más seria- me movilizó mucho.
El mismo, aborda también el tema de este imperativo de la permanencia, del alargamiento de nuestra existencia biológica, incluso quizás a costa de nuestra existencia en un sentido más profundo e integral. 
Adjunto el enlace de esta nota que me parece vale la pena leer:

Hay sabidurías que quizás nunca lleguemos a adquirir. Y una de ellas es, posiblemente, la sabiduría respecto de cómo enfrentar a la muerte, tanto la propia como la ajena. 

Lo que sí es seguro, es que es un despropósito, una quimera irracional, que el parámetro que rija nuestra existencia sea el de la longevidad o la permanencia biológica. 

Sin entrar en consideraciones metafísicas, quizás, rescatar y retomar cierta idea de "trascendencia" nos sirva para vivir menos torturados con la idea de nuestra propia muerte. Sobre todo porque, entre otras cosas, no podremos evitarla.

Y esta idea de trascendencia no alude necesariamente a cuestiones religiosas. Desde la simple idea de "Plantar un árbol. Ecribir un libro. Tener un hijo", hasta la creencia en la existencia más allá de la muerte, que cada cual defina de qué manera pretende trascender.

Los que se rijan por el parámetro de la longevidad, podrán aspirar, a lo sumo y con suerte, a una mención en el libro de Guinness.

Los que nos rijamos por la idea de trascendencia, tenemos permiso para soñar con los libros de historia, las antologías poéticas, los museos y monumentos, el favor de aquellos dioses a los que adoremos y, lo más importante, el recuerdo grato de nuestros hijos y nietos.

La definitiva partida del inmenso y trascendente Gustavo Cerati me generó ganas de decir esto, aunque quizás no le interese demasiado a nadie.

Para terminar, nada mejor que -justamente- algo del propio Gustavo hablando, justamente, de las quimeras.